
Desde finales de la década de 1970, el valor neto del patrimonio de los hogares ha crecido a un ritmo mucho más rápido que los ingresos salariales1. El gráfico anterior pone de manifiesto las interrupciones en esta tendencia durante las caídas bursátiles (descenso del valor del patrimonio) y, sobre todo, durante los períodos de inflación (1965-1980 o, más recientemente, 2021-2022). En efecto, la inflación provoca un aumento de los tipos de interés, lo que afecta negativamente a la valoración de los activos. Siguiendo esta lógica, la desinflación —basada en parte en la debilidad de los salarios— es la dinámica económica que mejor recompensa a los titulares de activos financieros o inmobiliarios gracias a la bajada de los tipos de interés que conlleva, aunque tiende a ir acompañada de un aumento del endeudamiento.
La distribución de los frutos del capitalismo parece desvincularse gradualmente del trabajo para vincularse cada vez más al capital. La salida a bolsa de SpaceX, que, según estimaciones internas, habría creado de inmediato más de 4 400 millonarios entre sus empleados accionistas, es un ejemplo emblemático de esta idea2. Esta tendencia ha situado la participación de los salarios en el PIB de Estados Unidos en su mínimo histórico el mes pasado. El capitalismo en la era de la inteligencia artificial (IA) está mutando hacia un sistema en el que el capital se convierte en el trabajo, un sistema en el que, por tanto, resulta lógico que las acciones sustituyan progresivamente a los salarios, lo que convierte a los empleados sin acciones en los parientes pobres del sistema.
Democratizar la propiedad del capital es una respuesta económicamente positiva al aumento de las desigualdades, que actualmente se deben más al patrimonio que a los salarios. Otra opción es dejar que la inflación que resulta de la desglobalización3 que se viene siga su curso bajo supervisión, en lugar de limitarla por la fuerza al 2% (por cierto, ¿por qué precisamente el 2%?). De hecho, si las correlaciones que muestra nuestro gráfico son firmes, la inflación reequilibraría la distribución de la riqueza a favor de los salarios y contribuiría a la reducción de la deuda pública. Es una lástima que ambas opciones sean incompatibles.
1Fuente: Reserva Federal de EE. UU. (Fed), Financial Accounts of the United States (Flow of Funds, Z.1), últimos datos disponibles.
2Fuente: Hill.com, citado por el New York Times (10 de junio de 2026).
3Aumento de las tensiones geopolíticas, resurgimiento del proteccionismo, reducción de la inmigración.